La Catedral de Málaga tiene un apodo que conoce cualquier malagueño: «la Manquita». Las obras empezaron en 1528 y duraron más de 250 años, y cuando se pararon en el siglo XVIII la torre sur seguía sin terminar. Así se ha quedado desde entonces.
Qué ver
El interior
Dentro, altas columnas y bóvedas crean uno de los grandes espacios renacentistas de Andalucía. Mira hacia arriba: las bóvedas están decoradas con guirnaldas y escudos.
El coro
La rica sillería del coro, de madera tallada, incluye figuras del escultor del siglo XVII Pedro de Mena, uno de los maestros del barroco andaluz.
Las cubiertas
Las visitas guiadas suben a las cubiertas de la catedral, caminando entre las cúpulas con vistas al casco antiguo, el puerto y el mar: una de las mejores experiencias de Málaga.
Consejos
- Reserva la visita a las cubiertas con antelación: las plazas son limitadas.
- Viste con respeto: hombros y rodillas cubiertos.
- Rodéala por fuera hasta la Plaza del Obispo para ver la fachada principal y la torre inacabada.
