Nymphenburg era el palacio de verano de los soberanos de Baviera. El príncipe elector Fernando María lo empezó en 1664 como regalo a su esposa, Enriqueta Adelaida de Saboya, tras el nacimiento de su heredero, Maximiliano Manuel. En el siglo siguiente creció hasta formar un conjunto barroco de más de 600 metros de ancho, en uno de los grandes parques palaciegos de Alemania.
Qué ver
El Salón de Piedra
El Steinerner Saal, en el centro, con frescos de Johann Baptist Zimmermann, se asoma al parque y al canal.
La Galería de las Bellezas
El rey Luis I encargó 36 retratos de las mujeres que consideraba más bellas de su época, pintados sobre todo por Joseph Stieler.
La habitación natal de Luis II
El «rey de cuento», constructor de Neuschwanstein, nació aquí en 1845; su habitación forma parte de la visita.
El Marstallmuseum
Carrozas y trineos de gala de los soberanos bávaros, incluidos los carruajes dorados de Luis II, y un museo de la porcelana de Nymphenburg.
El parque
El parque, con canales, lagos y bosque, es de entrada gratuita. Busca los pequeños palacetes: el rococó Amalienburg, pabellón de caza de François de Cuvilliés, el Badenburg con su baño climatizado y el Pagodenburg.
Consejos
- Toma el tranvía 17 desde el centro hasta la parada Schloss Nymphenburg.
- La entrada combinada incluye palacio, Marstallmuseum y palacetes del parque (algunos cierran en invierno).
- Lleva un pícnic en verano y pasea junto al canal hasta la Gran Cascada.
