Emilia-Romaña cruza el norte de Italia desde los Apeninos hasta el Adriático, siguiendo la antigua calzada romana, la Vía Emilia. A lo largo de ella se suceden ciudades muy bonitas, cada una con su arte, su pasta y su orgullosa tradición gastronómica.
Por qué visitar Emilia-Romaña
Por cocina, ciudades y motores. Es la tierra del parmesano, el jamón de Parma, el vinagre balsámico y los tortellini, de cascos históricos Patrimonio de la UNESCO y de Ferrari, Lamborghini y Ducati.
Qué ver en Emilia-Romaña
Bolonia
La capital, con kilómetros de soportales Patrimonio de la UNESCO, torres medievales y una de las universidades más antiguas del mundo.
Módena y Carpi
Módena tiene la catedral románica y la Piazza Grande protegidas por la UNESCO, bodegas de vinagre balsámico y los museos de Ferrari muy cerca. Al lado, Carpi presume de una de las plazas más grandes de Italia, la Piazza dei Martiri.
Parma
Plazas elegantes, una catedral preciosa con su baptisterio y las queserías y secaderos de jamón del campo que la rodea.
Rávena y Ferrara
Los brillantes mosaicos paleocristianos de Rávena y la ciudad renacentista de Ferrara, ambas Patrimonio de la UNESCO.
La Riviera Romañola
Rímini, Riccione y las largas playas de arena del Adriático.
Cuándo ir a Emilia-Romaña
La primavera y el otoño son perfectos para las ciudades y las rutas gastronómicas. El verano es caluroso en el interior pero ideal en la Riviera. El invierno es brumoso y tranquilo.
Cómo llegar y moverse
El aeropuerto de Bolonia tiene vuelos desde toda Europa y Bolonia es un gran nudo ferroviario. Trenes regionales rápidos unen las ciudades de la Vía Emilia, así que se pueden visitar casi todas sin coche.
Qué comer en Emilia-Romaña
Tortellini, tagliatelle al ragù, lasaña, parmesano, jamón de Parma, vinagre balsámico tradicional de Módena, piadina en la costa y vino Lambrusco.
Preguntas frecuentes sobre Emilia-Romaña
¿Se puede recorrer Emilia-Romaña en tren?
Sí: Bolonia, Módena, Carpi, Parma, Ferrara y Rímini están bien comunicadas por tren.
¿Cuántos días necesito?
Cuatro o cinco días para Bolonia, Módena y Parma; una semana para sumar Rávena y la costa.
